Jesús el Cristo

Ficha nº B-15 Mc. 8, 27-30

TEMA: Jesús el Cristo

Sería conveniente mirar qué relatos rodean el texto del hoy para percibir el contexto y comprender mejor el mensaje.

  • Mc. 7, 24-30

Marcos nos relata la curación excepcional de la hija de una mujer sirofenicia como un signo de cómo el día de mañana la misión de los apóstoles se abrirá a todos las personas de las diferentes nacionalidades.

  • Mc. 7, 31-37

Jesús dice “Ábrete” para curar un sordomudo. Es un signo de toda su tarea. Está curando no solo a este sordomudo sino a todo el pueblo que no termina de escuchar lo que Jesús dice.

  • Mc. 8, 14-21

Después de una segunda multiplicación de los panes, Jesús se encuentra en la barca con los apóstoles que estaban preocupados porque no tenían nada para comer. Jesús les dice que tengan cuidado con la levadura, (orgullo), de los fariseos y Herodes. Está advirtiéndoles de las ambiciones políticas (Herodes) y religiosas (fariseos). Se nota preocupado porque se da cuenta que se acaba su tiempo y los apóstoles todavía no entendieron sino que se preocupan por cosas sin importancia.

  • Mc. 8, 22-26

Encontramos a Jesús y sus discípulos en Betsaida. Felipe, Andrés y Pedro eran oriundos de Betsaida. Fue uno de los primeros pueblos que Jesús recorrió. Mateo dice que Betsaida fue el lugar donde más milagros hizo Jesús, pero a pesar de esto, fracasó y no se convirtieron. En este relato Marcos nos dice que Jesús cura un hombre que era ciego de nacimiento; lo curioso es que Jesús lo va curando de a poco. Sabemos que el retraso en los milagros en Marcos está relacionado a los procesos de fe. Aquí podemos entender que la fe en Jesús va abriendo los ojos de sus discípulos de a poco. Así la ceguera es signo de la falta de fe. Una vez curado Jesús le dice al ciego que vuelva a su casa y que ni siquiera entre en Betsaida: él podrá dar testimonio de la misericordia de Dios entre los suyos como el de Gerasa. Pero no debe proclamar la buena noticia en el pueblo porque éste ya perdió su oportunidad. Si recordamos que Marcos escribe su evangelio a los cristianos de Roma en medio de la persecución, podemos pensar que también la ciudad de Roma recibió el evangelio y perdió su oportunidad.

  • Mc. 8, 27-28

Comenzamos la reflexión del texto que nos toca hoy. Jesús y sus discípulos vuelven a retirarse a tierra extranjera. Son momentos para la intimidad y la preparación de los discípulos para todo lo que vendrá. Y aquí se plantea el problema de la identidad de Jesús. Es un tema relacionado al título del evangelio y sobre el cual Marcos ha desarrollado bastante expectativa. Hemos visto constantemente la pregunta de la gente asombrada por los milagros: ¿Quién es este? Los únicos que parecían conocer la identidad de Jesús son Dios Padre y los demonios.

La primera respuesta de la gente, Juan el Bautista, nos recuerda a Herodes que lo hizo decapitar, como Marcos nos contó en su capítulo 6.

Elías: otra respuesta en línea profética. Elías fue perseguido y escapó al desierto. Luego, su vida terminó en misteriosas carrozas de fuego y se esperaba su regreso como precursor del Mesías.

Pedro, finalmente, en nombre de todos, se animó a decir que es el Mesías. Y la fe, que está empezando a ver, llega hasta ahí. No se habla de inspiración de lo alto, como en Mateo. Ni se dice nada sobre la divinidad de Jesús. (En Mt. leemos: “Tu eres el Mesías, el hijo de Dios vivo”). El segundo título del evangelio, Hijo de Dios, se manifestará recién al final del evangelio, frente a la cruz. Podríamos decir que estamos en donde termina la primera mitad del evangelio de Marcos.

  • Mc. 8, 29

Y como la fe está incompleta, reaparece el secreto mesiánico: todavía no son capaces de transmitir a los demás la identidad de Jesús sin provocar errores o confusión.

Como estamos en el centro del evangelio de Marcos, aparecen varias resonancias de otros temas: El crecimiento lento de la fe. El tema del mesías sufriente en vez de triunfante. El tema de los panes, signo de sencillez, de compartir y de incluir.

Pero el tema central del texto de hoy es la pregunta que Jesús les hace a los apóstoles: ¿Quién dicen que soy yo? Pedro le dice tu eres el Mesías. Para Marcos Pedro no supo de entrada que Jesús era el Hijo de Dios sino que fue profundizando la fe de a poco.

En Cesarea de Filipo, ¿quién es el Mesías para Pedro?: más que un mensajero de Dios o profeta; mesías significa el ungido (impregnado, marcado) por la ruah (soplo, aliento, espíritu) de Yavé. En griego ungido se dice Cristo. Es el salvador.

Pero los contemporáneos de Jesús esperaban un salvador lleno del espíritu de Dios que viniera a liberarlos de los romanos, que repartiera las tierras, que condonara las deudas, que armara un buen ejército, que cambiara a los sacerdotes corruptos del Templo. Ante estas expectativas Jesús le dice a Pedro que no le diga a nadie que era el Mesías porque Él no era ese Mesías. Podría decirse que después de esta conversación los apóstoles seguían esperando un mesianismo político aunque consideraban que era necesario preparar la rebelión en secreto.

Jesús tiene paciencia con sus discípulos y también la tiene con nosotros y nuestros procesos de fe. Marcos tiene la deferencia de ir preparando a sus lectores para aceptar un Mesías sufriente con las figuras de Juan el Bautista y Elías, además de los anuncios de muerte y resurrección propios de Jesús.

En catequesis podemos compartir lo que entendemos y lo que todavía no sobre Jesús. También allí hacemos un proceso lento. Jesús favoreció ese diálogo con los apóstoles. Es importante que nos preguntemos: ¿quien es Jesús para nosotros? Y que de a poco vayamos abriendo los ojos.

DINÁMICAS

Padres:

  • Leer el texto Mc. 8, 27.
  • Compartir qué conocen y experimentaron de Jesús. Se trata de escuchar las respuestas que tienen los padres a la pregunta de Jesús.
  • Leer la respuesta de los apóstoles. Explicar el simbolismo de Juan el Bautista y Elías.
  • Volver a leer la pregunta de Jesús, Él nos hace a nosotros esta pregunta.
  • Que los padres compartan qué cosas entienden de Jesús y qué cosas no. No vamos a corregir ni a juzgar. Vamos a compartir.
  • Leer la respuesta de Pedro. Explicar que Pedro “vio la mitad”.
  • Leer la respuesta de Jesús.
  • Para finalizar se lee el texto de la curación del ciego Marcos 8, 22-26.

Chicos:

  • Leer el texto.
  • Trabajar sobre la ficha de los chicos.
  • Explicar cada una de las palabras que los chicos usan. Después de hacer este ejercicio preguntar: ¿Qué palabras faltan?
  • En el caso que algún chico use un adjetivo inapropiado para Jesús explicar que también a veces nos pasa que hay cosas que no entendemos de Jesús.
  • Cerrar la reunión pidiéndole a Jesús poder conocer cada vez más sobre Él, y conocer más sobrenombres y entender cada vez más qué significa cada uno.
  • Respuestas:

Luz Del Mundo

Hijo De Dios

Buen Sembrador

Mesías

Salvador

Resucitado

Buen Pastor

Cristo

Señor

Maestro

Enviado

Amigo

Camino Firme

Verdad

Misterio De La Fe

Vida

Pan De Vida

Vid Verdadera

Ficha para niños

Ficha editable para niños

Ficha para niños resuelta

Deje su comentario:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s