Comenzando a ver

Ficha Nº B-25                Mc. 8, 22-26; Mc. 10, 46-52

TEMA: Comenzando a ver

 

Queremos terminar la lectura del evangelio de Marcos tratando de percibir el itinerario de crecimiento de los discìpulos de Jesus, durante su ministerio pùblico. Para eso, vamos a analizar principalmente las dos curaciones de ciegos que nos presenta Marcos: el ciego de Betsaida cuyo nombre no conocemos (8, 22-26) y Bartimeo, de Jericó (10, 46-52).

 

Mc 8, 22-26

Betsaida: Por los evangelios de Mc y Lc sabemos que Betsaida no recibió bien la predicación de Jesús Por el contrario, se trata de un pueblo indiferente al anuncio del Reino. El nombre de este pueblo nos pone en un marco de incomprensión del evangelio, muy bien representada por la ceguera.

le trajeron… : el ciego, como otros enfermos del evangelio, es llevado por otros delante de Jesús Todavía no es capaz de pedirle ayuda a Jesús por sí mismo. Su fe es muy débil y necesita ayuda.

a la afueras del pueblo… : Jesús aparta al ciego de Betsaida y lo saca del contexto adverso para poder curarlo.

veo hombres como si fueran arboles.. : Es una situación única en todo el evangelio: ¡el milagro cuesta! Hemos visto una analogía cuando Jesús atrasa la curación de la hija de Jairo. Dijimos que Jesús da tiempo a Jairo para madurar su fe. Aquí también estamos viendo un signo del proceso temporal que normalmente lleva la maduración de la fe.

lo envió a su casa… : Algunas veces, cuando Jesús curaba una persona, éstas se sumaban a la comunidad de los discípulos (por ejemplo, la suegra de Pedro) o, por lo menos, volvía a su casa anunciando las maravillas que Dios había hecho con ella. Evidentemente este no es el caso.

ni siquiera entres… : Es una orden que parece contradecirse con la anterior, salvo que la comprendamos como un signo de la debilidad de su fe: Betsaida no es un lugar para quien tiene una fe apenas incipiente.

 

A continuación de este milagro “entorpecido” nos encontramos con una serie de textos que no sólo nos hablan de Jesús y su misión sino que también nos muestran los tropiezos de los discípulos para entender la enseñanza de Jesús:

 

  • El diálogo sobre la identidad de Jesús en Cesarea de Filipo y el primer anuncio de la pasión Como sabemos, Pedro, seguramente representando a los demás apóstoles, rechaza el anuncio de Jesús
  • Pide a sus discípulos que renuncien a si mismos.

  • La Transfiguración termina con una aclaración de Marcos: los discípulos no entendían a Jesús cuando les hablaba de la Resurrección

  • La curación del endemoniado que los discípulos no pudieron curar. Jesús se lamenta de la incredulidad de sus contemporáneos y de la duda del padre del enfermo. Éste reconoce humildemente que tiene poca fe.

Podemos deducir entonces que el ciego representa a las personas que sigue o rodean a Jesús Son personas que creen débilmente No terminan de comprender a Jesús, en particular su predicación sobre la entrega y la renuncia. Aún los discípulos más cercanos parecen obstaculizar la misión de Jesús No pueden hacer milagros, se pelean por el primer puesto cuando Jesús habla de entrega y servicio, tratan de impedir que otros hagan milagros en nombre de Jesús, impiden que le acerquen niños a Jesús..

Es interesante ver que la gente reconoce en Jesús un maestro: Los discípulos suelen llamarlo Maestro o Rabbí. Pero, cuando lo hacen, demuestran que son malos alumnos y que no comprenden a su maestro. Echemos una mirada a todos los textos donde los discípulos llaman Maestro a Jesús:

¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?” (4, 38) mostrando su desconfianza.

Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos de impedírselo… ” (9, 38) mostrando su intolerancia.

Maestro, queremos que nos concedas… sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda… ” (10, 35) mostrando sus ambiciones.

¡Maestro, mira qué piedras enormes y qué construcción!” (13, 1) mostrando una mirada meramente humana.

Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas…” (9, 5) mostrando su estupidez.

Maestro, la higuera que has maldecido se ha secado.” (11, 21) mostrando su falta de fe.

El traidor… le dijo: “Maestro”, y lo besó. (14, 45).

Evidentemente los discípulos de Jesús no son buenos alumnos. Mas bien son ciegos que, además, tardan en curarse. Pero Jesús no se desanima. Después de la curación del ciego de Betsaida anuncia tres veces menciona la Pasión, dos veces habla de los niños y los pone de ejemplo y cuatro veces les enseña: El que quiere ser el primero tiene que ser el último.

 

Finalmente su camino a Jerusalén lo lleva a Jericò.

Mc. 10, 46-52

 

Jericò. Es una ciudad cercana a Jerusalén. El camino que va de Galilea a Jerusalén rodeando Samaríapasa por el centro de Jericò.

 

estaba sentado junto al camino… El camino que conduce a Jerusalén es para Jesús el camino de su entrega. Los discípulos tratan de seguir este camino a pesar de su ceguera. Podemos decir que están como Bartimeo, al borde del camino. Posteriormente, después de la resurrección de Jesús y antes que se invente el nombre de “cristianos”, se llamará a sus discípulos “seguidores del camino”.

 

al enterarse… se puso a gritar… Bartimeo es ciego pero está “buscando”, se ha enterado de Jesús y de la fama que lo precede, es ciego pero no ha sido sordo y ha recibido ecos del anuncio del Evangelio en Galilea. Tiene suficiente fe como para pedir él mismo el milagro; no necesita que nadie lo lleve a Jesús, como el ciego de Betsaida. Y reza con insistencia y apasionadamente.

 

lo reprendían para que se callara… Vuelven a aparecer quienes ponen obstáculos, ¿alguno de los discípulos, tal vez? El que no entiende a Jesús es un obstáculo, aunque se llame discípulo

 

Jesús se detuvo… Jesús está caminando a Jerusalén y los discípulos lo siguen de mala gana (10, 32). Pero en Jericò, Marcos nos dice que se detuvo. Es la única vez que habla de una detención ¿Nos querrá señalar algo? ¿Será que detiene su pasión para dar tiempo al ciego para que vea? ¿Atrasa el reloj de su entrega para lograr que los discípulos entiendan?

 

Llámenlo.” Jesús lo llama, como llamó a los demás discípulos

 

le dijeron: “¡Animo!” Los que antes trataban de impedírselo ahora lo alientan. ¡Qué cambio! ¿Estarán entendiendo?

 

arrojando su manto, se puso de pie… Para acercarse a Jesús deja su antigua condición de mendigo, representada por el manto, y se pone a caminar. Estaba al borde del camino recibiendo limosnas, migajas de la vida, porque era marginado. Al estar en el camino, recupera su dignidad. El llamado de Jesús produce una pequeña “resurrección”.

 

fue hacia él Caminar hacia Jesús es un signo de conversión La “pequeña resurrección”, don de Dios, es acompañada por una nueva forma de caminar: hacia Dios, obedeciendo su voluntad.

 

Maestro, que yo pueda ver.” En realidad no dice “Rabbí” (maestro) sino “Rabboní”, un superlativo lleno de cariño (mi gran maestro). Bartimeo es un buen alumno: le pide con fe su sanación Es la oración perfecta. ¿Le estará pidiendo la fe para comprender lo que va a pasar en Jerusalén?

 

comenzó a ver y lo siguió por el camino. Jesús lo libera diciéndole “vete” pero su curación es total y se convierte en uno de la comunidad de Jesús, que lo sigue hacia la entrega en Jerusalén.

 

Si los dos ciegos son signo de dos estadios en el proceso de la fe de los discípulos, podemos ver que, llegando a Jerusalén, tienen una fe más madura, aunque no del todo, como vimos en el abandono durante la Pasión

 

DINÁMICAS:

 

Adultos:

Nosotros también hemos escuchado los anuncios de la Pasión y leído lo que Jesús hizo para salvarnos, su entrega. También vimos cómo su entrega terminó en la Resurrección. Entrega / Resurrección: son dos caras del Misterio Pascual. ¿Ahora comprendemos por qué Jesús anunciaba que iba a ser entregado y morir? (Respuesta personal desde laexperiencia personal).

 

Esta entrega es la explicación de toda su vida. ¿Es una necedad? En la cruz pensaron que era un necio. En la Resurrección los creyentes se dieron cuenta de que no era una necedad, sino una sabiduría admirable e inabarcable.

¿En este grupo, de a poquito, se nos fueron abriendo los ojos?

 

La mejor oración: “¡Maestro, que yo pueda ver!”. Hay que arrojar el manto y levantarse. Dejar las seguridades y animarse a ponerse de pie aunque no vemos.

El evangelio de Marcos es el que nos muestra quién es Jesús.

 

Chicos:

Igual que los adultos, trabajar el poder ver para ser discípulos de Jesús. Tener fe para poder ver el camino que Jesús nos muestra.

Credo.

 

Ficha para niños

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