El día del Hijo del hombre

FICHA Nº C-18

Lucas 17, 20-37

TEMA: El día del Hijo del hombre

  • Para comenzar el análisis de este texto, reflexionaremos sobre las expectativas que los judíos de aquel tiempo tenían de la vida político-social. Si bien todos tenemos expectativas diferentes, por lo general, hay algunas cosas básicas que todos esperamos, como la salud, un techo, el alimento, los afectos y la posibilidad de trabajar según nuestras capacidades. Los judíos del tiempo de Jesús también tenían estos deseos tan humanos. Y siendo personas muy religiosas esperaban que Dios los proveyera de sus necesidades… Pero junto con esta esperanza religiosa, también imaginaban los caminos que Dios seguiría para proveerlas: estaban convencidos que el mesías prometido los liberaría de toda dificultad y angustia, garantizándoles un cambio político, reyes y sacerdotes incorruptibles y libres de toda dominación extranjera, una tierra generosa con sus frutos y sin más pestes, enfermedades ni cualquier otro cataclismo natural además de conciudadanos respetuosos de los mandamientos y de los vecinos.

  • Vers. 20 y 21: cuándo…
    Cuando Jesús anuncia la llegada del Reino y es identificado como el mesías prometido, la gente creyó que sus sueños estaban por realizarse en poco tiempo. Recordemos que Jesús está camino a Jerusalén, donde, según dice, dará cumplimiento al designio salvador de Dios. Así surge el dialogo que leemos hoy. 
  • no viene ostensiblemente… está entre ustedes.
    Jesús intenta purificar la expectativa de sus contemporáneos. Tienen que aprender a mirar el Reino como una realidad espiritual.
  • Vendrá el tiempo…
    Jesús, en diálogo con sus discípulos, decide profundizar la mirada creyente de la historia. Porque las expectativas de sus contemporáneos están determinadas por una mirada particular de la historia y del modo divino de intervenir en ella. Y comienza un discurso muy especial, que tiene el formato de una profesía, una forma de hablar que es muy extrana para la gente del siglo XXI pero que era más común en tiempos de Jesús. Un profeta no era quien predice el futuro como un adivino sino quien percibe el significado religioso del tiempo presente y, por eso, puede vislumbrar hacia dónde se encaminan los acontecimientos de una comunidad y puede anunciarlo con un vocabulario simbólico. Vimos un ejemplo de una profecía cuando hablamos de Simeón que profetizó que Jesús sería signo de contradicción para muchos.
    De la misma manera, Jesús profetizó varias veces sobre su muerte. Hoy la menciona tácitamente, y pasa a profetizar la destrucción de Jerusalén (que efectivamente sucedió en el año 70, en manos de los romanos), la persecución de los cristianos y el fin del mundo temporal. De esta manera manifiesta una mirada de la historia y de la manifestación divina diferente a todo lo conocido hasta el momento: Jesús nos enseña que la historia se encamina indefectiblemente hacia un final en el cual él triunfará pero que hasta ese mismo final, seguirá sufriendo las sombras del mal.
  • Vers. 22: El Hijo del hombre
    El Hijo del hombre es un concepto simbólico que aparece en el Antiguo Testamento y que se refiere a una figura caracterizada por la humana fragilidad y debilidad. En algunos textos puede referirse a todo el Pueblo de Dios que, más allá de su elección divina, es pequeño y frágil. Jesús, atribuyéndose este nombre, quiere moderar las expectativas que la figura del mesías despertaba. Y hace grandes esfuerzos para que sus discípulos comprendan que la intervención de Dios en la historia, y su propio ministerio en Palestina, no se da por una profusión de poder y milagros sino principalmente por una humilde y humana entrega.
  • Vers. 24: cuando llegue su día
    Al mismo tiempo, hace alusión a un texto del profeta Daniel (7, 13-14), que anunció que esta figura frágil del Hijo del hombre terminará completando la victoria de Dios como si fuese el mesías, aunque de modo menos político y más trascendente. De esta manera anuncia un final para el mundo conocido, donde la historia se transfigurará según la voluntad de Dios en un mundo nuevo y trascendente. No confundir este final llamado Día del Señor con la Hora del Senor que es la hora de su entrega en la cruz.
  • Vers. 25: antes tendrá que sufrir
    En esta nueva visión de la historia, Dios no impide el sufrimiento, ni siquiera para el mismo Jesús.
  • Vers. 26-30: lo mismo sucederá el día
    El día final no tendrá signos que lo anuncien de manera tal que se lo pueda prever. Jesús cita 2 cataclismos del AT que sorprendieron a los hombres que, ocupados en sus propias cosas, no podían prever que algo tan trascendental estaba por suceder. Es interesante ver que Jesús dice que en tiempos de Noé y Lot la gente comía, bebía y se casaba, compraba y vendía, plantaba y construía… pero aparentemente no tenía vida religiosa. Sabemos que Jesús ensenó estar siempre preparados para su venida final por medio de la oración, un tema en el que Lucas insiste siempre.
  • Vers. 31-32 no vuelva atrás
    El día final es para todos y nadie puede evadirse, ni en el campo ni en la ciudad.
  • Vers. 33 la conservará
    Este versículo nos invita a estar siempre preparados siguiendo el camino de Jesús; como leemos en Lc 9, 23s: El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá…
  • Vers. 34-35: uno será llevado y el otro dejado
    El Día del Hijo del hombre también es presentado como un juicio que separará a todos. El criterio de separación no es la actividad o su lugar en la sociedad sino lo que señala el versículo 33.
  • Vers. 37: Dónde…
    Los interlocutores piden datos más precisos pero Jesús no les dará ninguno. Cuando llegue el Hijo del hombre revestido de poder, su llegada será evidente para todos (vers. 24). Como la bandada de buitres señalan que el animal ya se murió, los signos del Día del Hijo del hombre indicarán que ya llegó. Algunos Padres de la Iglesia refieren este texto a la comunidad de los salvados que se congregarán en el cuerpo de Cristo. 
  • El texto de hoy es difícil porque Jesús, como los profetas, habla de distintos momentos al mismo tiempo sin distinción: habla del fin del mundo con imágenes que aluden a los cataclismos bíblicos mencionados y, asimismo, con imágenes de la destrucción de Jerusalén que, a su manera, será un signo de todos los cataclismos que vendrán hasta el fin del mundo. Por eso en el texto las imágenes de la destrucción de una ciudad se se superponen con los conceptos sobre el final de la historia: se habla de una ciudad invadida sorpresivamente donde la población es dividida por la matanza y al mismo tiempo se habla del Día del Señor, que es sorpresivo y universal y divide a los que están preparados de los que no lo están, a modo de juicio. 
  • Este estilo profético ha dado lugar a interpretaciones que pretenden asustar. Pero por el contrario el mensaje de Jesús pretende dar esperanza a quienes se sienten defraudados por un mesianismo que no trae un Reino perfecto sino que invita a vivir un estilo de vida que supone mucha entrega e, incluso, persecución. El mensaje del Día del Señor nos dice que la historia humana, a pesar de sus males, llegará a un final donde triunfará el humilde Hijo del hombre y los discípulos nos reencontraremos con el maestro glorificado. Ése Día dará comienzo a la plenitud del Reino que ya está misteriosamente entre nosotros. A partir de entonces sólo existirá la vida eterna en la presencia de Dios. Es el día de la victoria final al cual toda la historia se dirige y al cual todos los discípulos deseamos llegar. Por eso los cristianos decimos: Ven Señor Jesús (Maranatha). 
  • Este texto es importante en el evangelio de Lucas porque en la comunidad a la que él escribe, había una gran expectativa con respecto a la “Parusía” o sea la segunda venida de Cristo. Muchos al convertirse creyeron que la venida de Cristo era inminente, que ya estaba llegando, pero pasaba el tiempo y nada sucedía. San Pablo tuvo un desengaño parecido, como se ve en sus cartas. Estaban impacientes como los judíos que esperaban que Jesús instaurara el Reino perfecto. Pero ante una espera que se prolonga, algunos comenzaron a dudar: ¿será verdad el Reino anunciado? Algunos comenzaron a buscar otras respuestas y otros se desanimaron. Por eso Lucas presenta este discurso de Jesús, en donde exhorta a la comunidad a tener paciencia, sin desanimarse.

DINÁMICA

Padres

  • ¿Cuáles son las necesidades básicas que todos necesitan satisfacer para poder tener una vida feliz?

  • ¿Falta mucho para que todos los hombres puedan satisfacer sus necesidades? ¿Cuánto es mucho o poco?

  • ¿Dios colabora en la satisfacción de nuestras necesidades? ¿Cómo lo hace?

  • Leer el texto.

  • Comentar si el texto los alienta o desilusiona.

Chicos

- ¿El fin del mundo da miedo o da alegría?

- Leen el texto

- ¿Quién viene con el fin del mundo?

- ¿Qué va a pasar en el fin del mundo con los sufrimientos humanos?

 

Ficha para niños

Ficha editable para niños

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